Los temporales de lluvia han marcado profundamente la historia minera de Chile. Desde el siglo XIX, las precipitaciones intensas han provocado inundaciones en faenas subterráneas, paralización de operaciones y graves pérdidas económicas. El caso de Chañarcillo, principal yacimiento de plata del país en el siglo XIX, es emblemático: las lluvias torrenciales anegaban galerías y socavones, generando derrumbes y accidentes que aceleraron el declive de la producción.